jueves, 18 de octubre de 2012

Poder economiérdico.


''Le ruego  no haga afirmaciones de ese tipo, al objeto que no me obligue a tomar alguna medida legal al respecto.''
Esto me escribió hace unos días el Director de la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura.
Hace un tiempo le mandé un correo electrónico a este hombre debido a que escuché un rumor que decía que esta universidad nos estaba estafando a los vacantes que estamos en lista de espera para la carrera de Medicina, afirmando que estaban colando a gente en dicha lista, admitiendo a gente enchufada. Vamos, una lista fantasma.
No sé exactamente quién es ese hombre, no lo conozco, pero para mí es una persona más en este mundo. Le escribí para preguntarle si ese rumor era cierto, a lo que él me contestó con esa frase.
En realidad escribió más cosas, pero... esa frase.
A ver, ¿quién eres para decirme qué decir o no? ¿Tomar medidas legales por expresar una duda? Tío, ni mi profesora de Citología.
Esa frase encierra en sí una dictadura. Tío, tan solo te he preguntado si estás jugando limpio, entiendo que te ofenda pero no puedes meterme en la cárcel por preguntar.
Mi madre dice que si soy infantil: ''¡A la Administración no le puedes hablar como le hablas a cualquiera, niña! ¡Con el Estado no se juega, que tienen mucho poder y tú no eres nadie ante ellos!''
Me han amenazado con quitarme MI plaza (¡por hablar me quitan el derecho a entrar aún teniendo la nota que piden!), con un expediente académico si entro y con una multaza si no pido disculpas.
Al chabal que se sienta conmigo en el almuerzo le digo cosas peores y todo lo que hace es sonreírme. Así que, ¿tú quién eres para amenazarme a mí por hablar lo que me da la gana? Tu poder económico no tiene valor ninguno comparado con mi poder mental. No me impones nada, y ¡joder! digo esto ahora pero la verdad no quiero perder la posibilidad de entrar, y he tenido que agachar la cabeza y disculparme. Mi excusa es decir que yo paso de políticos, que no se merecen mi atención. 
A la vez esto me hace pensar que a la gente con poder no se les vence desde abajo, sino desde arriba. Me siento pequeña en la sociedad ahora, pero aspiro a ser enorme. 
Esto no quiere decir que no tenga poder ninguno, mi cerebro puede llegar a ser un arma de destrucción masiva, mi boca una pistola, mi lengua es el gatillo y mis palabras son las balas. 
¿Democracia? Democracia es que el Jefe de Gobierno se venga conmigo de tapas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario