La pasión de los muertos... el Amor.
Sabía que algún día iba a escribir sobre esto aquí. Tenía que hacerlo, pues nunca me sucedió nada parecido en todo este tiempo en el que llevo muerta, es decir, 18 años.
Se trata de mi encuentro con alguien tan muerta como yo. Ella...era el único misterio viviente que nunca conseguí descifrar. Y con el tiempo descubrí que ella no era de este mundo, que destacaba entre la multitud o, más bien, que se escondía entre la multitud porque sé que ella está tan lejos de este mundo como lo están los muertos.
Invisible al ojo humano, pero mis ojos no paraban de mirarla ni un segundo. Ella era un ser oscuro, hablaba lo necesario, observaba lo suficiente, sonreía solo a ratos. Ser tenebroso, un gran secreto para mis preguntas, una traba para mi lengua, un diccionario sin definiciones, una ecuación sin resolver.
Tímida pero segura, caótica pero tranquila, rebelde con causas extrañas, macabra a la vez que masoquista, dulce pero introvertida. Es quien es, pero este mundo no la deja expresarse como tal.
Yo la miré, ella me miró, la tuve entre mis brazos, y ella me tuvo en los suyos. Se reía con mis palabras juguetonas, me agarraba de la mano, me pidió un beso. Nuestros labios, fríos, húmedos, ardían al rozarse, y nuestras lenguas se evaporaban desprendiendo chispas fugaces quedando incendiado todo cuanto nos rodeaba, incluso nosotras mismas.
Yo la tuve así, éramos dos muertas viviendo el momento.
Yo la tuve allí, pero ya no está conmigo.
Nunca llegué a entender el por qué sucedió todo eso y luego se marchó. No lo logré entender porque ella es mi gran misterio. La estuve buscando con todos mis sentidos bajo la luna y el sol, bajo las nubes y el cielo azul, bajo la lluvia, la tormenta y el arcoiris. Y ella nunca apareció.
Creó en mí uno de los mayores dolores que he experimentado a lo largo de mi tiempo. Era un dolor que aumentaba mis ansias de morir, pues no sentirlo era lo que deseaba. Sin embargo, me sentía más viva que nunca. El fuego que había en mi corazón era lo que hacía correr sangre por mis venas, lo que hacía latir mi corazón, lo que me hacía llorar y sonreir. Ese amor que sentía me hacía recordar que estaba viva, la pasión era mi motor, pues en condiciones normales soy una persona fría e inexpresiva. Esa fuerza que había dentro de mí me devolvía a la vida. Un placer tan amargo...
Ella. Siempre la recordaré.
¿Que si todavía siento algo? Como dice un poema de mi querido Pablo Neruda:
''Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.''
Ella estaba tan muerta como yo; sin embargo, me hizo sentir más viva que nadie. Ojalá alguien llegue a resucitarla como yo no conseguí hacer.
martes, 20 de diciembre de 2011
martes, 13 de diciembre de 2011
La mala vida siempre sirve de desahogo.
Las almas se mueven lentamente alrededor mía.
Ahora toca relajarse ante el peligro.
Nada puede dejarte avanzar. Cuanto más avances más te cansarás.
Ya nada importa demasiado,
aunque tampoco es que importe mucho, ni poco, ni algo.
Mentir a la verdad.
Ahora toca relajarse ante el peligro.
Nada puede dejarte avanzar. Cuanto más avances más te cansarás.
Ya nada importa demasiado,
aunque tampoco es que importe mucho, ni poco, ni algo.
Fluyen en mi mente los recuerdos.
Aquellas sensaciones gélidas huyen de mi cerebro.
Mientras tanto, yo huyo de mí misma,
para encontrarme de nuevo.
Tiempo muerto es lo que necesito.
Tiempo muerto para una muerta como yo,
y un espacio en el que vibrar lentamente;
elevarme y destruir toda gravedad,
para no caer jamás.
Dejar la vida fluir sobre mi muerte.
Disfrutar de ese placer amargo de ser
feliz envolviéndome en mentiras,
ilusiones, alucinaciones... sensaciones híbridas
invadiendo mi cuerpo.
Vivir en un sueño para creer en el ensueño;
para creer en la vida y en todas sus mentiras,
para creer que es mejor creer que saber.
Se llama vivir con los ojos cerrados,
porque bajo los ojos la vida es mucho más sutil.
Pero la mentira siempre tiene algo de certero,
pues el hecho de que una mentira es mentira es
lo único de verdad que puede tener una mentira.
Yo siempre he sido esa verdad.
Ahora quiero ser la mentira.
Fundirme en la sociedad como una más.
Mentir, mentir, mentir...
Mentir a la verdad.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Cansada de estar muerta.
¡Basta! Aún recuerdo aquellos días en los que nada me importaba.
Yo aún disfrutaba, y aunque siempre he estado muerta, sonreía y mis palabras salían espontáneas.
Era alocada, me reía del mundo, de la vida y de sus estupideces.
Me vestía enseñándolo todo, me emborrachaba con vodka 40º, bailaba grotescamente y me desfasaba sin importar el mañana.
Le metía boca a cualquiera, y aunque sufría por amor, me lo pasaba todo por el co....!!
¿Qué pasó? Es como si me hubiese vuelto responsable de repente, excesivamente responsable.
Es como si le tuviese miedo a disfrutar, para no volver a caer cuando esté en la cima del mundo.
Vago moribunda en mitad de la fiesta. Entre las gentes voy caminando, están tan calientes... quisiera ser como ellos. Dentro de mí albergo un frío intenso. La gente salta, canta, baila, besa... Siento el latir de sus corazones, y el fluir de sus sangres.
Yo permanezo en aquella esquina moviendo mi cuerpo gélido como si cada extremidad me pesase un quintal. Veo tantas mujeres restregarse sobre mi cuerpo, y yo sin reaccionar...
Me temo que esto tiene que cambiar, y volver a mis orígenes.
Sufrí mucho las consecuencias de mi vida anterior, pero ahora no les tengo miedo.
¡A desfasarse!
Yo aún disfrutaba, y aunque siempre he estado muerta, sonreía y mis palabras salían espontáneas.
Era alocada, me reía del mundo, de la vida y de sus estupideces.
Me vestía enseñándolo todo, me emborrachaba con vodka 40º, bailaba grotescamente y me desfasaba sin importar el mañana.
Le metía boca a cualquiera, y aunque sufría por amor, me lo pasaba todo por el co....!!
¿Qué pasó? Es como si me hubiese vuelto responsable de repente, excesivamente responsable.
Es como si le tuviese miedo a disfrutar, para no volver a caer cuando esté en la cima del mundo.
Vago moribunda en mitad de la fiesta. Entre las gentes voy caminando, están tan calientes... quisiera ser como ellos. Dentro de mí albergo un frío intenso. La gente salta, canta, baila, besa... Siento el latir de sus corazones, y el fluir de sus sangres.
Yo permanezo en aquella esquina moviendo mi cuerpo gélido como si cada extremidad me pesase un quintal. Veo tantas mujeres restregarse sobre mi cuerpo, y yo sin reaccionar...
Me temo que esto tiene que cambiar, y volver a mis orígenes.
Sufrí mucho las consecuencias de mi vida anterior, pero ahora no les tengo miedo.
¡A desfasarse!
martes, 6 de diciembre de 2011
La Vida: Una aburrida obra de teatro.
Hola. Mi nombre es Pili, o al menos así es cómo me llaman. Llevo dieciocho largos años encerrada en la vida, y aún no entiendo muy bien qué hago aquí. Algunos dicen que vivir es la oportunidad de poder disfrutar de la vida. Para otros, no es más que esperar a la muerte para así llegar a la otra vida, la que es perfecta y eterna. Otros, ni se cuestionan el concepto de vivir, y simplemente viven.
Para mí, la vida es morir cuando estás muerto. Si el tiempo es infinito, nosotros estamos muertos durante ese infinito, excepto cuando vivimos. La vida mata a la muerte, porque siempre estamos muertos, y de repente, por el mecanismo que sea, nos transformamos en vivos.
¿Es la vida puro azar? Es decir, nosotros, tal y como existimos ahora, somos un conjunto de células que a la vez están hechas de múltiples compuestos. Quiere decir, que antes de que todos esos compuestos se reuniesen para formar el cuerpo que ahora somos, los mismos estaban dispersos por ahí y, por puro azar, se han reunido para adquirir la forma de quien somos hoy. Entonces aquí es cuando me planteo la diferencia entre el existir y el no existir. Yo antes existía, pero estaba dispersa por el universo, puesto que si soy un conjunto de compuestos químicos, antes, éstos existían de forma independiente, y cuando muera será que volveré a dispersarme de nuevo. Entonces, ¿quién soy yo?
¿Y qué es la vida? No veo diferencia entre la forma en la que se comporta un humano y en la que se comporta una célula, ni en la que se comporta una molécula o un átomo. Todos buscan lo mismo: estabilidad y supervivencia. Claro que el concepto de vida es: nacer, crecer, reproducirse y morir, y en conjunto, evolucionar. La materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma, así que el concepto de vida no puede aplicarse a átomos ni moléculas; sin embargo, nosotros somos la transformación de esa materia, y en sí, nosotros somos materia, así que estamos en las mismas.
Mi conclusión es: Somos materia que ni se crea ni se destruye, solo se transforma, y en este instante hemos adquirido forma de vida consciente.
El caso es que esa cosa que diferencia la vida de la muerte y que ningún científico ha descubierto hasta el momento, es realmente misterioso y si pudiese descubrirse exactamente qué es, podríamos ir y venir de la muerte a la vida, de la vida a la muerte; un control de los muertos y de la propia muerte, algo escalofriante.
Bueno, una vez expuesta mi confusión entre vida y muerte, quiero hablar de mí.
Si es cierto que no se conocen barreras entre vida y muerte, puedo llegar a plantearme mi propia existencia. A ver, de algo sí estoy segura: ahora mismo estoy dentro de la vida. Sin embargo, siento que yo no formo parte de todo esto. Hay una parte de mi cerebro que no acaba de conectar con el mundo que lo rodea; de repente, todo lo perteneciente a la vida parece lejano a mí.
Todos critican mi forma de ser: que si soy fría, que si sosa, que si me aislo, que si soy poco expresiva. Soy como un misterio para ellos, y yo a ellos los observo y los analizo como si yo no fuese parte de ellos, pero lo soy.
Algo fue mal cuando comencé a existir. Creo que mi madre hizo el amor con la muerte, y de ahí nací yo: mitad humana, mitad muerta.
Quiera como sea, estoy aquí y cada día observo cómo es la vida y todas sus peripecias, observo cómo es la sociedad, cómo son los humanos y el resto del universo. ¡Me llama tanto la atención...! como si fuese una guiri en mi propio planeta.
Pero nadie me comprende, y quisiera estar al lado de alguien que no me pidiese ser como los demás que me rodean. Sé que soy una de ellos, pero no quiero serlo. Sé que hay muchos más muertos en vida como yo en este universo.
Escribiré todas mis sensaciones respecto a la vida aquí. Vivir es actuar, y yo no soy buena actriz. Veo a los humanos como marionetas en una obra de teatro aburrida, y yo, observando la actuación desde el cielo.
Para mí, la vida es morir cuando estás muerto. Si el tiempo es infinito, nosotros estamos muertos durante ese infinito, excepto cuando vivimos. La vida mata a la muerte, porque siempre estamos muertos, y de repente, por el mecanismo que sea, nos transformamos en vivos.
¿Es la vida puro azar? Es decir, nosotros, tal y como existimos ahora, somos un conjunto de células que a la vez están hechas de múltiples compuestos. Quiere decir, que antes de que todos esos compuestos se reuniesen para formar el cuerpo que ahora somos, los mismos estaban dispersos por ahí y, por puro azar, se han reunido para adquirir la forma de quien somos hoy. Entonces aquí es cuando me planteo la diferencia entre el existir y el no existir. Yo antes existía, pero estaba dispersa por el universo, puesto que si soy un conjunto de compuestos químicos, antes, éstos existían de forma independiente, y cuando muera será que volveré a dispersarme de nuevo. Entonces, ¿quién soy yo?
¿Y qué es la vida? No veo diferencia entre la forma en la que se comporta un humano y en la que se comporta una célula, ni en la que se comporta una molécula o un átomo. Todos buscan lo mismo: estabilidad y supervivencia. Claro que el concepto de vida es: nacer, crecer, reproducirse y morir, y en conjunto, evolucionar. La materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma, así que el concepto de vida no puede aplicarse a átomos ni moléculas; sin embargo, nosotros somos la transformación de esa materia, y en sí, nosotros somos materia, así que estamos en las mismas.
Mi conclusión es: Somos materia que ni se crea ni se destruye, solo se transforma, y en este instante hemos adquirido forma de vida consciente.
El caso es que esa cosa que diferencia la vida de la muerte y que ningún científico ha descubierto hasta el momento, es realmente misterioso y si pudiese descubrirse exactamente qué es, podríamos ir y venir de la muerte a la vida, de la vida a la muerte; un control de los muertos y de la propia muerte, algo escalofriante.
Bueno, una vez expuesta mi confusión entre vida y muerte, quiero hablar de mí.
Si es cierto que no se conocen barreras entre vida y muerte, puedo llegar a plantearme mi propia existencia. A ver, de algo sí estoy segura: ahora mismo estoy dentro de la vida. Sin embargo, siento que yo no formo parte de todo esto. Hay una parte de mi cerebro que no acaba de conectar con el mundo que lo rodea; de repente, todo lo perteneciente a la vida parece lejano a mí.
Todos critican mi forma de ser: que si soy fría, que si sosa, que si me aislo, que si soy poco expresiva. Soy como un misterio para ellos, y yo a ellos los observo y los analizo como si yo no fuese parte de ellos, pero lo soy.
Algo fue mal cuando comencé a existir. Creo que mi madre hizo el amor con la muerte, y de ahí nací yo: mitad humana, mitad muerta.
Quiera como sea, estoy aquí y cada día observo cómo es la vida y todas sus peripecias, observo cómo es la sociedad, cómo son los humanos y el resto del universo. ¡Me llama tanto la atención...! como si fuese una guiri en mi propio planeta.
Pero nadie me comprende, y quisiera estar al lado de alguien que no me pidiese ser como los demás que me rodean. Sé que soy una de ellos, pero no quiero serlo. Sé que hay muchos más muertos en vida como yo en este universo.
Escribiré todas mis sensaciones respecto a la vida aquí. Vivir es actuar, y yo no soy buena actriz. Veo a los humanos como marionetas en una obra de teatro aburrida, y yo, observando la actuación desde el cielo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)