lunes, 20 de mayo de 2013

Encarcelados en preguntas.

Todo el mundo espera un cuándo,
todo el mundo busca un dónde,
Todo el mundo se cuestiona un cómo, o algunos más.
todo el mundo pregunta un qué, 
todo el mundo sueña un quién.
Todo el mundo ansía un por qué.

¿Y si no existiera nada de eso? ¿Y si no hubieran preguntas? Todo seguiría su curso natural.
No habría esperas, ni descubrimientos, ni porvenir ni inseguridad vital.
Todo seguiría su curso, nada es cuestionable, todo fluye con naturalidad.
''Es que hay que cuidar lo que se hace, lo que se dice, hay que pensárselo dos veces...''.
A mí ya me da igual. 
Si no hay causas que justifique lo que haga, soy libre de hacer lo que quiera.
Si no tengo ideales ni sigo una moral, no corro el riesgo de traicionarme a mí misma.
Si digo lo que digo porque me sale del higo, mis palabras jamás romperán ninguna promesa.
Si paro el mundo y se queda como está, rompo todas las éticas y morales y viviré en libertad.
No cuestiones en demasía, las cosas son así porque han sido conducidas hasta ahí. Si ocurre esto, u ocurre lo otro, o si ocurrirá esto o si ocurriera lo otro, qué te importa ya. Como cuando te hacen un truco de magia y, en vez de asombrarte con la buena brujería que te han hecho, te cuestionas el cómo ha conseguido hacer desaparecer ésa carta, el dónde habrá ido, el cuándo la habrá hecho desaparecer, el qué la habrá hecho desaparecer... No lo vives en realidad.
Déjate asombrar. Sé que tenemos un cerebro inquietante, no puedo pedirle a los humanos que no se hagan preguntas, el hacerlas es un cometido que nos ha encasquetado la naturaleza. Pero dentro de nuestra naturaleza curiosona, déjate asombrar, y limita tus preguntas a lo más básico, no crees una moral que te impida hacer ciertas cosas escondiendo detrás un por qué, un cuándo, un cómo, un dónde, un qué y un quién que no te dejan explorar. Ya está bien querido/a, en esto no se basa la libertad.
No prefijes tu vida y no la ates a tantas preguntas, deja que las cosas fluyan tal como fluyen en los sueños, con un sinsentido aparente y sin un orden prefijado, caótico, y vivirás el doble, o la cantidad que sea, de lo que vives ahora.
El hacerse tantas preguntas conduce al humano a cuestionarse sus hechos en exceso y los de su alrededor, rebajando la fluidez del transcurso de la vida y atándolo a esas respuestas que puedan responder a tales preguntas sin ofrecerle la libertad de dejar una pregunta sin responder porque, una pregunta sin responder es, como si se respondiera con el infinito.