sábado, 20 de octubre de 2012
No mueras, amor, por favor.
Mi alma expira lentamente.
Susurros de fuego.
Cadáver de caricias.
Se ha derramado sangre, salpicando
en un futuro oscuro.
Sangre de un amor muerto, ¡pobre!,
envenenado de palabras falsas.
No quiero enterrarlo en una tumba,
quiero bebérmelo y morir de sed.
Los ángeles se lo llevan al infierno,
aún procediendo del mismísimo cielo.
Magia. Magia negra.
Extraterrestres muriendo,
sirenas degolladas ahogándose en olvido,
mi cerebro sufre descargas eléctricas,
corto circuitos, me he apagado,
y mi alma sigue expirando, lentamente.
Los gusanos ya lo envuelven y se lo comen,
al amor, y van desgarrando sus entrañas.
Al corazón lo dejan para la cena,
para que así sienta todo el dolor.
El tiempo pudre,
o resucita.
Y no entiendo por qué si muere el amor
tengo que morir yo, y tú no.
Era nuestro más preciado tesoro:
mentira,
tú lo has matado.
Ahora sé que las lágrimas vomitan.
Este amor, ¡pobre amor! en polvo se queda,
y quisiera irme con él,
quisiera ser polvo y que me soples y desvanezca
en este gélido viento de Otoño,
9 meses, 14 días, no sé cuántas horas.
Tos, arcadas, temblores, ansiedad,
pánico, recuerdos, impotencia, alma ensangrentada;
-Tonti, silly, mi amor, mi tesorito, el amor de mi vida, nuestros hijos, nuestra casa, nuestro futuro, lo más importante de mi vida, lo que más amo, quiero verte crecer-
¿Dónde están todas estas palabras? A todas las mataste.
-Infinito-
Joder, ahora me entran ganas de matar,
al olvido, al desamor, a tu cerebro que no ha sabido mantener
la cantidad de hormonas necesarias para amarme.
Joder. En realidad a mí.
Estoy cubierta de moho,
estoy verde e inexistente,
esa Pili que tú veías ha muerto,
y esta Alba que yo veo se ha quedado sola,
y no quiere morir,
y me pesa, y me hierve, y me enloquece por dentro.
Mi única esperanza es que a este pobre amor lo hayas enterrado vivo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario