domingo, 26 de octubre de 2014

Lo que importa de verdad.

Pocos entienden nuestro porvenir. Pocos piensan en la barbaridad deshumanizada creada por humanos.
Nos crearon unas verdades que ahora ni cuestionamos. ¿Es la verdad una venda creada por ellos para manipularnos?
No creo en tal verdad, y aún así, sé que siguen construyendo mi verdad.
No sé qué valor tienen estas palabras, ni hasta qué punto son tan solo mías.
Yo las digo, las suelto... al menos sé que son diferentes a las de la mayoría.
Qué vacío tienen el cráneo alguna gente. Al haber tanto hueco, cualquier cosa entra ahí.
Pero no, mi cráneo está repleto de cosas, y no entra cualquier objeto en él.
Locos me parecen todos, y lo que más miedo me da es que ellos mismos no se dan cuenta. Parecen una secta.
Les invaden la tecnología, y ellos invaden mi intimidad cuando veo un ejército entero de ellos, con las manos pegadas a los móviles, parece que en cualquier momento me van a atacar todos ellos. Todos iguales, todos hipnotizados, todos serios.
De momento me siento sola, pero sé que no soy la única. Algunos comparten mi opinión, pero aún así siguen con los dedos pegados a pantallas.
Me siento sola y tengo miedo, pero mi crítica jamás será detenida. 
Y no me llaméis radical, pues es lo que quieren que penséis de mí. Lo radical, en realidad, es lo que está instaurado ya como verdad en esta sociedad.

Os estáis olvidando de lo que importa de verdad...

Solo un sueño.

Solo un sueño, solo un sueño. En el mundo es solo un sueño. En mi sueño es el mundo.
En mi cabeza se haya el sueño, mi mundo. En el mundo se haya mi pesadilla, despertar quiero. Pero no es un sueño.
En el sueño vivo y muero en paz mientras muero en vida en esta pesadilla.