Me pone la autodestrucción...
La muerte acaricia mi espalda y me pone...
Mi futuro proyecto de suicidio es lo que más me mantiene con vida...
Porque la autodestrucción le da el sentido a mi vida...
La muerte es negra y elegante, me espera con corbata y traje de látex. Silueta sexy... con pose de hada.
Ella es mi hada negra, y yo la respeto; la espero cada día.
Algún día será el nuestro, nos encontraremos y nos saludaremos.
Tú me dirás, ¿a qué has venido? Yo te diré que no admito preguntas, tan solo tu silencio. Tan solo tu abrazo y que me lleves dentro.
No me hables. Calla. El silencio es lo que marca tus pasos. Espero que aparezcas tras el ocaso.
No es mala la vida que llevo, pero no me llena. No está mal, por eso aquí sigo. Además, quién sabe qué hay después de tí.
Después de tí no hay nada, o eso espero. Tan solo tú, muerte mía, tan solo tú y yo en la oscuridad, siendo una las dos. Somos alquitrán envenenado cumpliendo nuestros sueños, el sueño de ser irreal, inexistente, el no y el sí conviviendo a la par.
Solo quiero vivir si es contigo, mi vida. Si no me destruyes desde el interior de mis entrañas no le veo sentido a esto. Si cada día no pensase en tí, ¿cómo iba a disfrutar de esta vida?
Tú, mi muerte, ¿de qué vives? Yo vivo de tí. Y tú me necesitas a mí. No eres nada sin vida. Y yo soy vida. Llévame contigo.
Nos encontraremos algún día.