Ahora toca relajarse ante el peligro.
Nada puede dejarte avanzar. Cuanto más avances más te cansarás.
Ya nada importa demasiado,
aunque tampoco es que importe mucho, ni poco, ni algo.
Fluyen en mi mente los recuerdos.
Aquellas sensaciones gélidas huyen de mi cerebro.
Mientras tanto, yo huyo de mí misma,
para encontrarme de nuevo.
Tiempo muerto es lo que necesito.
Tiempo muerto para una muerta como yo,
y un espacio en el que vibrar lentamente;
elevarme y destruir toda gravedad,
para no caer jamás.
Dejar la vida fluir sobre mi muerte.
Disfrutar de ese placer amargo de ser
feliz envolviéndome en mentiras,
ilusiones, alucinaciones... sensaciones híbridas
invadiendo mi cuerpo.
Vivir en un sueño para creer en el ensueño;
para creer en la vida y en todas sus mentiras,
para creer que es mejor creer que saber.
Se llama vivir con los ojos cerrados,
porque bajo los ojos la vida es mucho más sutil.
Pero la mentira siempre tiene algo de certero,
pues el hecho de que una mentira es mentira es
lo único de verdad que puede tener una mentira.
Yo siempre he sido esa verdad.
Ahora quiero ser la mentira.
Fundirme en la sociedad como una más.
Mentir, mentir, mentir...
Mentir a la verdad.
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