miércoles, 7 de diciembre de 2011

Cansada de estar muerta.

¡Basta! Aún recuerdo aquellos días en los que nada me importaba.
Yo aún disfrutaba, y aunque siempre he estado muerta, sonreía y mis palabras salían espontáneas.
Era alocada, me reía del mundo, de la vida y de sus estupideces.
Me vestía enseñándolo todo, me emborrachaba con vodka 40º, bailaba grotescamente y me desfasaba sin importar el mañana.
Le metía boca a cualquiera, y aunque sufría por amor, me lo pasaba todo por el co....!!
¿Qué pasó? Es como si me hubiese vuelto responsable de repente, excesivamente responsable.
Es como si le tuviese miedo a disfrutar, para no volver a caer cuando esté en la cima del mundo.
Vago moribunda en mitad de la fiesta. Entre las gentes voy caminando, están tan calientes... quisiera ser como ellos. Dentro de mí albergo un frío intenso. La gente salta, canta, baila, besa... Siento el latir de sus corazones, y el fluir de sus sangres.
Yo permanezo en aquella esquina moviendo mi cuerpo gélido como si cada extremidad me pesase un quintal. Veo tantas mujeres restregarse sobre mi cuerpo, y yo sin reaccionar...
Me temo que esto tiene que cambiar, y volver a mis orígenes.
Sufrí mucho las consecuencias de mi vida anterior, pero ahora no les tengo miedo.

¡A desfasarse!

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