Matadlos.
Matadlos. A todos los políticos.
Somos billones contra un millón. ¿Qué nos para?
La rutina. Nos han creado una realidad rutinaria.
Da pereza salir de esto.
Es lo fácil, no hacer nada.
Es más fácil que comenzar una catástrofe y mucho menos duro.
Bueno, aquí seguiremos.
Sin sentir, siguiendo sus leyes,
sin vivir, siguiendo sus órdenes.
Es nuestro deber.
Aquí estamos para eso, para nada más.
Para comprar, para servir a la sociedad.
Para comprarles un coche a cambio de una gaviota empetrolada.
A cambio de campos ensangrentados en la Africana sabana.
Nuestro destino es seguir los pasos que nos dictan.
¿Crees que esto es democracia? ¿Crees que hay libertad de expresión?
¿Crees que eres autónomo? ¿Crees que de tí dependen tus decisiones?
¿De veras crees que eres único y auténtico?
No, no, no, no y no.
Hasta a los inteligentes nos tienen agarrados de los huevos.
Son... realmente buenos en lo suyo.
En la dominancia, me refiero.
En el poder ególatra. En la dictadura.
En el holocausto de tan gran cantidad de humanos.
En síndromes depresivos, en esquizofrenias,
en disparos proyectados hacia sus propias mandíbulas:
sonrisas suicidas.
¿Crees que la culpa es de ellos? Gente mala hay por todo el mundo.
Lo raro no es que haya humanos tan terriblemente crueles,
insensibles y manipuladores,
eso es normal.
¡Lo raro es que tú lo sepas y que sigas ahí,
y que sigas sentado,
y que termines de leer esto,
y que te duela, y que seas tan hipócrita
que perdures esclavizado!
¡Lo raro es que tú lo sepas y que sigas ahí,
y que sigas sentado,
y que termines de leer esto,
y que te duela, y que seas tan hipócrita
que perdures esclavizado!
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