Es tu pecho sobre mi pecho
un vertedero de desechos,
Son bonitos ambos pechos mas quizás muy estrechos
para cobijar a mi corazón en ningún lecho.
Es tu mirada una cuchilla
que sin escrúpulo a mi armazón acribilla,
acribillada me tienes el alma,
derramando mi sangre sobre tu almohada.
Es tu boca mi gran derrota,
¡desde donde tus papilas sobre mi cuerpo trotan!
Desde donde tus palabras son escupidas
hacia mi oído y el odio brota.
Son tus lágrimas mi sepulcro,
donde muere nuestro corazón adulto,
lágrimas secadas, lágrimas aguadas donde yo me ducho,
donde las dudas se acumulan como bultos.
Es nuestro pacto un contrato quebrantado,
es mi corazón un inquilino exiliado,
es el crujido de tantas palabras rotas,
es el alarido de nuestro hijo enterrado.
Eres tú, y soy yo, y no somos nadie las dos,
porque tus caricias murieron en el viento,
porque el viento murió en mi sonrisa,
y mi sonrisa murió con este cuento.
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