Hola. Quisiera contar una cosa.
Quisiera contármela a mí misma, quisiera contárosla a vosotros, quisiera contársela a ella.
Verás, resulta que me pasa una cosa, aquí, en el pecho.
No sé qué forma tiene, pero es muy grande y siento que a veces se desborda.
Suele ser punzante cuando duele, pero la mayor parte del tiempo no duele y es extremadamente placentero.
Me afecta psíquicamente, no puedo quitármelo de la cabeza y en todo lo que hago lo tengo presente.
Es una cosa muy extraña que se me ha metido en el pecho, no sé lo que es, pero ahí está.
Sé que no es perjudicial, quizás algún día se vuelva letal pero de momento no me preocupa eso, estoy sana.
A veces me desestabiliza emocionalmente, echando de menos mi medicina, necesitándola, queriéndola, mi droga.
Cada vez se va acentuando más y me afecta más, y no sé hasta dónde podrá llegar.
Nadie en este mundo me lo puede ni me lo podrá curar jamás, está ahí y ya nunca más se irá.
Quizás algún día se me traslade desde el pecho hacia el cerebro, pero siempre estará.
De momento quiero tenerlo aquí conmigo y retenerlo, sus efectos me hacen flipar.
Es algo que no sé bien descifrar, pero es muy grande y nunca se podrá curar.
Ha tenido que ser un virus el que me ha metido esto dentro de mí. Algo chiquitito en el mundo pero que para mí supone mi mundo dentro de mi vida.
Otro de los efectos que me ocasiona esta cosa que tengo aquí en el pecho es el escribir textos metafóricos tal como este.
Textos que, en realidad lo que quieren decir es algo más sencillo de lo que parece, pero uno lo vive tal y como lo escribe.
En realidad lo que quería decir es que quisiera contar una cosa. Contármela a mí, contárosla a vosotros, contárselo a ella:
Estoy enamorada.
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