domingo, 15 de enero de 2012

Querido Yo falso

¡Tú! ¡Sí, tú! ¡La que no soy yo! Tengo que decirte un par de cosas, y las vas a escuchar te guste o no. 
¿Qué te crees, invadiendo mi personalidad y aprisionándola como si fueses dueño de este cuerpo? Mi Yo, ¡pobre, cómo lo echo de menos! Siempre apareces ocupando su lugar. No sé exactamente quién eres, yo te llamo miedo, yo te llamo inseguridad, te llamo timidez, puedo llamarte tantas cosas... pero para mí lo que eres es una maldita barrera que no deja que me comunique con el mundo exterior. 
Tienes aislado a mi Yo y encerrado en la cárcel de mi cuerpo. Es por eso que me cuesta dialogar, es por eso que me despisto y no me fijo a penas en el mundo que me rodea: todo el tiempo estoy pendiente de mi Yo que me habla desde el interior, me distrae, me encanta escucharlo y si Tú no existieses podría fundirse con la sociedad y disfrutar del mundo junto a mí. 
¡Siento que me asfixio, siento que deliro! En realidad quien te habla soy Yo. Siempre hablo Yo. No hay nadie más. Tú tan solo eres...eres una cosa que...¡que no soporto más! 
Debo luchar contra tí, pero ¿cómo si eres lo que me bloquea constantemente? Fuerza, constancia, valor; quitarme de la cabeza esa estúpida idea de que la vida es una cárcel. ¡Tú eres mi cárcel! El origen de todos mis problemas. Eres la estúpida idea de que no existe la felicidad; eres el maldito comportamiento de introversión; eres quien no disfruta;eres la mala actuación frente a la multitud; eres quien me arroja a la oscuridad;Tú... eres el inventor de la muerte en vida. 
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Preparar cañones.

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