No soy nada para nadie.
Sólo los muertos me desean.
Me abandonan por maltratarles.
Abandono por no soportar que me abandonen.
Cada vez más sola y sin remedio.
Amigos se alejan sin retorno.
No tengo remedio.
No soy nada para nadie,
ni nadie que soporte lo inmutable.
Porque no puedo cambiar,
no consigo hacerlo.
Invisible es cómo me siento, nadie me ve,
cuando grito sólo hay sordos,
cuando me muevo sólo hay ciegos.
Y yo les daño sin quererlo.
Es el bucle eterno.
Sólo los muertos me desean,
me esperan, y no tan lejos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario