Yo pienso que no importa qué género musical requiere más esfuerzo siempre que haya alguien que vuele con ese arte. Sé que una pieza de Vivaldi es una obra maestra y que esto no. Pero yo escucho a Vivaldi y me duermo, lo siento, pero es así, no me supone ningún reto.
La música electrónica despierta un lado oculto aún desconocido para mí, llega y causa rebeldía, me incita a ser fuerte y a corregir lo que no me gusta. Es una protesta musical, entra por mis oídos y esa gama de ruidos sincronizados desafían mi realidad permitiéndome crear mundos inexistentes con posibilidades nuevas.
Si hay alguien que dice que esto no merece ser admirado como arte porque no es tan difícil de componer como otros géneros más complejos, está bien, tienen cierta razón. Pero si es capaz de generar tal revuelta emocional en alguien, aunque sea en una sola persona, ya puede considerarse arte.
Y, personalmente, el hecho de que tratéis de quitarle mérito no me va a hacer sentir menos cuando mis oídos se vean inundados por tales sonidos paisajísticos.
Vivan todos los amantes de la música electrónica que admiramos este arte no porque esté de moda, sino porque es realmente lo nuestro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario