sábado, 29 de diciembre de 2012

Robotización humana.

Es increíble en lo que el mundo se ha convertido hoy. ¿Nadie se da cuenta? En muchos aspectos ha cambiado, pero para mí todo se reduce a caras inexpresivas, una robotización del alma, muertos por todos lados, locura, infelicidad, materialismo, consumismo... Somos objetos manipulados por los mismos objetos que fabricamos.
Quizás sea demasiado joven para opinar sobre algo tan complejo, pero uno de los mayores problemas que me preocupan es el nuevo método que está adquiriendo el homo sapiens para relacionarse con el resto de los de su especie.
Sociabilizar es algo esencial en la vida de un humano, lo necesitamos. Pero es terrorífica la manera en la que se está distorsionando el sentido de la comunicación entre personas. Y no entiendo por qué si quiero conocer a alguien tiene que haber un intermediario electrónico.
Esto es uno de esos momentos de la historia en la que se puede dejar atrás una era para pasar a otra. Ahora estamos, si creo recordar, en la edad contemporánea. Viendo como el mundo ha cambiado en tan poco tiempo, propongo llamar a estos nuevos cambios la edad teconológica (si es que no se llama ya así, o parecido). Bienvenido al planeta facebook, bienvenido al planeta twitter, bienvenido al planeta whatsapp, bienvenidos sean.
El trato humano es inhumano si no se siente su calor cerca. 
Es cierto que las ciudades están creciendo mucho, las distancias son cada vez más lejanas y el dinero es cada vez menos, e internet parece una manera fácil y económica de seguir en contacto con seres queridos lejanos. Si es usado en casos tales como la lejanía de un ser querido, no me parece incorrecto el uso de todos estos aparatejos. El problema es que el humano es tan idiota que cuando le das un juguetito tan novedoso se aferra a él y no lo suelta en ningún momento. Usamos todas estas maquinitas PARA TODO, incluyéndolo en situaciones en las que no deberían intervenir en absoluto. Lo digo, sobretodo, por los adolescentes, que son los seres más vulnerables a toda esta mierda.
Por ejemplo, si quieres hablar con una persona que te interese, ¿qué necesidad hay de hacerlo a través de una pantalla? ¿No es más cercano hacerlo en persona, no es el trato más humano? ¿No te hace más ilusión hablar con el chico o la chica que te gusta en persona? Es todo muy frío.
Y luego, si no te atreves a decirle algo a alguien siempre es mucho más fácil escondiendo tu cara detrás de la maldita pantalla. Y así es como la sociedad se va volviendo cada vez más cobarde y débil.
Dicen que solo el 7% de la información se atribuye a las palabras, mientras que el 38% se atribuye a la voz y el 55% al Lenguaje Corporal (gestosposturas, movimiento de los ojos, respiración. etc). Es decir, el 93% de la comunicación entre humanos es no verbal, o sea, básicamente transmitimos más información a través de gestos, signos, tonos de voz, etc. que con lo que decimos textualmente. Entonces, ¿qué clase de información se puede transmitir si falta el 93% de la comunicación?
Y no hablemos de que ahora es mucho más divertido encerrarse en una habitación oscura y hacer click en un botón durante horas antes que jugar al fútbol, al baloncesto, al monopatín oxidado que hay en el armario empotrado, salir al campo, bañarse en un lago, hacer de rabiar a tu perro, construir un puzzle, reir con tus amigos, hacer trastadas, tocar el piano, o cualquier otra cosa humana.
Gracias a la vida no todo el mundo es así. ''Si alguien me quiere encontrar, se lo tiene que currar.''- me dijo un chico de dieciocho años sin móvil. Esa es la actitud que quiero. Recuerdo cuando era niña y sonaba el timbre de mi casa todas las tardes: siempre estaban mis amigos tras la puerta. Ahora cuando quieren quedar conmigo hay que formar un ritual enorme para concretar un momento y un lugar, como si el trato personal fuese algo de lo más extraño e inusual. Me avergüenzo, a veces, de sentirme reprimida cuando quiero llamar por teléfono o ir a buscar a alguien que hace tiempo que no trato, o a alguien que no conozco mucho pero que me interesa, porque hacerlo se considera demasiado personal. Y me digo: ''es que es eso lo que quiero''. 
Estos son los valores que aprenden los principiantes de la vida, los adolescentes, cuando más necesitan enfrentarse al mundo y aprender de él para hacerse fuerte ante cualquier adversidad que se le presente en la adultez.
Lo personal parece que asusta hoy. Casi afirmaría que todo es a causa del crecimiento de la ciudad, que está aniquilando la naturaleza, fuente de salud humana; poniendo distancias entre personas y móviles en nuestros bolsillos para que nos enganchemos, y mantenernos ocupados mientras los de arriba nos mangonean como les da la gana, creando más aplicaciones inútiles, jueguecitos que nos dejan inertes, que absorben nuestra imaginación con el fin de que la creatividad que nos quede sea lo suficientemente escasa para que no se nos ocurra ningún buen plan para destruir esta mierda de mundo y crear una nueva vida, volviendo a nuestros orígenes, o por lo menos a un punto anterior de la historia y quedarnos científicamente estancados ahí porque, en realidad, todo esto es debido a la creación de la ciencia, debido a un cerebro inquieto por saber y debido a una molécula maravillosa pero traicionera que es el DNA. Y, en realidad, aún me pregunto si toda esta robotización viene determinada ya por nuestro querido ácido, y simplemente esto que estoy diciendo que es anti-natura forma parte del curso de la naturaleza humana.

[Y toda la culpa es nuestra, por servir a la tecnología que nosotros mismos creamos para servirnos a nosotros, pero como dice una frase por ahí: lo que posees acabará poseyéndote. Es una lástima que un objeto sea más fuerte que tu mente. Puros idiotas somos. Vivir la vida real, mirar la cara de nuestra madre, nuestro padre, nuestros seres queridos, y dejarse abrumar por el amor que se siente. Eso sí que es vivir intensamente.]

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