Lo mío no es apatía hacia la vida entendida como naturaleza, si no hacia el concepto que se ha creado de vida dentro del ámbito social.
Levantarse, peinarse, coger el coche, ir al trabajo o a estudiar, volver, cocinar, fijarse una meta, arreglarse, quedar, salir a buscar novia, ir de fiesta... son cosas que hacemos y ni nos cuestionamos por qué.
Y lo vuelvo a repetir, la sociedad no es feliz así. Pienso que nuestro mal es el dinero.
Dinero para comprar para comer.
¿Y cómo se consigue el dinero?
Nacer para estudiar para trabajar para ganar dinero para comprar para comer.
Al final empleamos toda nuestra vida para el mismo fin que cualquier ser vivo solo que de forma más complicada. Perdemos el tiempo. No disfrutamos de lo que queremos.
Matar para comer, así de sencillo. Y luego correr, saltar, poner a prueba nuestras habilidades, mejorarlas, pintar, viajar, escuchar, ser escuchados, atender, aprender, amar sin temor, dedicar tiempo a los que queremos, y muchísimo más.
Porque al final el dinero no solo se usa para comprar para comer, si no para comprar cosas secundarias que acabamos convirtiendo en primarias. Cosas innecesarias que terminan por gustarnos y, como consecuencia, aburriéndonos. Entonces queremos más.
Ya nada nos es suficiente, las cosas que en un principio nos motivaban y eran la razón para estar sonrientes todo el día, ahora las despreciamos.
Y comprar objetos para fabricar más objetos. Y el mundo se centra en lo material, materiales que nos distraen y nos quitan nuestra atención de nuestra familia, nuestros amigos, nuestros seres queridos en general, y lo que es peor, de nosotros mismos.
Gente que no se quiere, gente acomplejada, infeliz. Objetos para mejorar la estética de las personas, y ahora los que están alrededor tuya son más agradables de mirar que tú, así que tú vas a ir a comprar ropa ''mona'' y un buen maquillaje. Anula tu belleza natural y siéntete una diosa, y si hay otra que parece más estéticamente agradable, supérala: nace la envidia.
Y comprar objetos para usarlos en favor al mal. Guerras, odio, rencor... Luego te das cuenta del desastre que has hecho y nace el sentimiento de culpa, también totalmente anti-natural, ya que si un león se sintiera culpable por cada víctima que sacrifica para comérsela, el león estaría inseguro cada vez que decidiera cazar, y terminaría por no cazar. ¿Qué clase de supervivencia es esa?
Adiós a tus necesidades primarias, a tus seres queridos, a la belleza natural, a la seguridad en tí mismo, al autoestima, al entusiasmo, a la motivación, a la niñez, adiós a tí.
Y bienvenidos sean el odio, la culpa, el rencor, la envidia, la violencia sin razón, el materialismo, la muerte de los sentimientos, la robotización humana.
¡¡Aagh!! No veo por qué tiene que ser tan estresante esto de ser humano.
Distingo en mí varios niveles de agonías internas hacia la vida, de las cuales la más exterior es: la sociedad.
Somos niños reprimiendo nuestras ganas de jugar.
Soy una niña con una comba y unas ganas insaciables de saltar.
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