miércoles, 7 de marzo de 2012

Verano renovador de almas.

Es verano. El sol me pega pellizcos de vez en cuando. Las olas del mar me abrazan. Los granos de arena de la playa me hacen cosquillas en los pies. ¡Es hora de jugar a la pelota! O de que la pelota juegue conmigo. Ella me hace mover de un lado para otro, correr, tropezar con otras personas, tirarme al suelo... Me manipula, ¡y yo que creía que era la que tenía el control!
Las toallas aprovechan para tocarle el culo a las extranjeras. Ahora se dan la vuelta. Aprovechan para tocarle lo que muestran en topless. Quisiera ser toalla.
Las cremas de protección solar están en cada uno de nosotros. Siempre les gusta dejarnos en ridículo con algún pegotón blanco en la punta de la nariz, o hacernos parecer un albino.
Alguna que otra ola pervertida intenta quitarme la parte de arriba del bikini. ¡Querido bikini, no escapes! ¡No permitas que las toallas se aprovechen de mí! 
Ahora estoy tumbada en una. El cielo limpio pintado de azul está cayendo encima de mí. Sobre mí. Atrapada entre el cielo y mi toalla. Montarme este trío me está excitando mucho. Voy a por un helado de chocolate y manzana.
Va, para ya de soñar. Aún es invierno, es triste para mi cerebro. Ahora el cielo no está para mi, lleva manchado de nubes desde hace meses. El sol se ha congelado. Mi toalla llora desolada en el armario de la despensa. Los granos de arena son fríos con mis piés, y las olas balbucitan violentas. 
¡Verano, éxtasis y bienestar!



No hay comentarios:

Publicar un comentario